domingo, 22 de enero de 2017

Remembrar

Lo malo de ir acumulando información es que te van dejando de sorprender las cosas. Todo se convierte en datos, lugares, fechas; ya no hay espacio para incorporarse entre la nada y capturarse niño. Como por ejemplo, contemplar nuestro cuerpo desnudo; la anatomía nos abofetea y la religión con todas sus plagas nos sembraría cada espacio de nuestro cuerpo de pecados. Luego llega la sociedad y nos corrompe, nos entrega libres a una cárcel con muchas ventanas, pero en realidad todas son la decadencia dentro de la línea. No podemos afirmar ya nunca que los árboles crecen solo en nuestros pensamientos, la biología y sus ciclos vitales no permiten tierra húmeda en nuestros corazones. Todos nos limita, no podemos entregarnos a la disidencia sin que se nos imponga una bandera llena de enfermedad y fármacos.

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