Lo malo de ir acumulando información es que te van dejando de sorprender
las cosas. Todo se convierte en datos, lugares, fechas; ya no hay espacio para
incorporarse entre la nada y capturarse niño. Como por ejemplo, contemplar
nuestro cuerpo desnudo; la anatomía nos abofetea y la religión con todas sus
plagas nos sembraría cada espacio de nuestro cuerpo de pecados. Luego llega la
sociedad y nos corrompe, nos entrega libres a una cárcel con muchas ventanas,
pero en realidad todas son la decadencia dentro de la línea. No podemos afirmar
ya nunca que los árboles crecen solo en nuestros pensamientos, la biología y
sus ciclos vitales no permiten tierra húmeda en nuestros corazones. Todos nos
limita, no podemos entregarnos a la disidencia sin que se nos imponga una
bandera llena de enfermedad y fármacos.
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