domingo, 22 de enero de 2017

Remembrar

Lo malo de ir acumulando información es que te van dejando de sorprender las cosas. Todo se convierte en datos, lugares, fechas; ya no hay espacio para incorporarse entre la nada y capturarse niño. Como por ejemplo, contemplar nuestro cuerpo desnudo; la anatomía nos abofetea y la religión con todas sus plagas nos sembraría cada espacio de nuestro cuerpo de pecados. Luego llega la sociedad y nos corrompe, nos entrega libres a una cárcel con muchas ventanas, pero en realidad todas son la decadencia dentro de la línea. No podemos afirmar ya nunca que los árboles crecen solo en nuestros pensamientos, la biología y sus ciclos vitales no permiten tierra húmeda en nuestros corazones. Todos nos limita, no podemos entregarnos a la disidencia sin que se nos imponga una bandera llena de enfermedad y fármacos.

SENSIBILIDAD DE LA ÉPOCA

Nuestro lenguaje cotidiano, basado en una serie de algoritmos simbòlicos, el cual ahora uso para manifestarme o expresarme, no hace más que describir un aspecto fundamental de los seres humanos: estamos sometidos a una comunicación que se aleja de las sensaciones. 
¿Por qué? 
Una generación sensibilizada es más peligrosa que cualquier ejército o grupo de poder. En consecuencia, las sensaciones están aisladas del uso sistemático de la gramática o palabras simbólicas que a la vez construyen un techo para nuestra imaginación, impidiéndonos apreciar el espacio dínamo infinito generador. Este sistema está configurado desde el aspecto más mínimo y se viene desarrollando sin ningún problema o quiebre que le impida parar. 

Las artes: música, poesía y pintura son piezas medulares para la revolución del nuevo lenguaje que nos hace crear o maquinar "imágenes" que escapan a la encadenada monotonía del sistemàtico uso de la palabra.

El miedo, la plenitud son claros ejemplos de algunas sensaciones que no pueden ser representadas con fidelidad, en una descripción donde se usa como medio la palabra. Es más, todo esto es solo un mero intento de poder expulsar sensaciones de inconformidad del lenguaje comunicativo que se simboliza a través de la palabra. Es imposible no comunicarse, pero es más aún, no desarrollar otras formas de comunicación y eso se puede lograr cultivando los sentidos, en el especial el auditivo. La música es un lenguaje que nos transmite y canaliza a una mejor visión y creación de nuevas imágenes, inexpresables claro, en la palabra.